Soñé que Calamaro iba a ver al Quinteto

Por Molina

Soñé que Calamaro iba a ver al Quinteto,
y nos contaba que escribiría una nota
para la versión chilena de la Rolling Stone.
Leíamos en un boliche enorme de Sarandí
un galpón con luces dicroicas en el techo.
“Pónganse las pilas, esto es zona sur”,
nos decían unos pibes sentados en el fondo
unos pibes disfrazados con camisetas de Arsenal.
Andrés me preguntaba, como si estuviera cantando,
qué libros estaba leyendo y si me gustaba Nirvana
mientras esperábamos congelados en la estación
a que se hicieran las cuatro para tomarnos el tren.
Funes y Oyola nos despedían abrazados en el andén
cantaban Last train to London en versión afro cubana,
Romero y Levín comían con las manos las sobras
del guiso de posguerra que habían cocinado
y con Gorostiza recitaban el cuentito
que yo, por un fulminante ataque de tos,
no había podido leer en el bar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

thfghasdgfadfgdfhadfhstrhsjhjfghjdgfsfgrtrsrthfghfghfghstrtrdfghgfh gfhfghfghdfgjytjutryi

Funes dijo...

ja
jenial

Anónimo dijo...

Fue bueno leer el sueño, hace unos meses tuve uno parecido, era en un bar de sarandi, estaba debajo de la estacion. La puerta de entrada era pequeña, de hierro toda escrita con aerosol, adentro era como un gran conventilli con varios pisos y mucha gente tomando y hablando. Estaba toda esa gente que uno espera cruzarse en la calle pero no la encuentra. Un lugar en comun para todos nosotros en el mas alla, o en sarandi.

Charly dijo...

Un Miercoles de Septiembre

Camine por Av. De Mayo hasta la parada del 168, justo frente al cine Goumont.

Subí el volumen del reproductor de Mp3 para alejarme del bullicio que tienen los colectivos en la zona del centro.

Ya había dejado atrás el Congreso cuando Juliana y Antonio cruzan una calle en Belgrano, y él le dice que Belgrano lo piensa en celeste…

En Almagro se me acabaron las pilas y Death For Cutie se callo para escuchar a un vendedor de chucherías.

Cambié las pilas y es la radio la que ahora musicaliza el avance de las veredas de Córdoba, a la altura de Palermo “dondehayunasperrasdivinascomprandoropa”, camino a Saavedra: “Hola, soy Patricia de Saavedra…” le cuenta una oyente al conductor de La 100.

Juliana tararea una música sin abrir la boca. Se rasca el cuello, cierra los ojos, y piensa que le encantaría que su mirada desembocara en el Río de la Plata.


Charly leyendo LOS ESTANTES VACÍOS, de Ignacio Bayer Molina

toto scurraby dijo...

el fulguroso arsenal de sarandi donde entreno hernry por un problema de acento