Te juro que va a estar bueno Buenos Aires

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Misteriosamente, desde el cambio de Jefe de Gobierno, no se conseguía pornografía en ningún lado. Los pornoshop habían cerrado, en Mercado Libre, lo más cerca a pornografía que vendían, era la temporada completa de La Ola Verde, con Flavia Palmiero. Los servidores de internet te permitían bajar apenas 4 megas de información sin cobrarte un plus exageradísimo en concepto de “exceso de tráfico” y para navegar en un cyber café tenías que tramitar un permiso en Maipú 555, en la Secretaría de Cultura, sin el cual era imposible que te dejaran usar una computadora que, obviamente, estaba hiper filtrada con alarma sonora incluída; cada vez que tipeabas una palabra no permitida, una chicharra sonaba en el mostrador del Administrador asustando a todos los usuarios.
Si no hubiera sido por Futbolistas Argentinos Agremiados, la palabra “pelota”, “pelotas” y sus derivados, hoy estaría prohibida. La carrera de Lola Arias, así como arrancó se vino a pique. Sudamericana le pidió a Inés Gallo de Urioste que cambiara el título de su novela previo retiro de su obra de la venta al público. Por suerte, Alejandro López no fue censurado; nadie entendió su título, ni su novela. Cucurto fue deportado, creyendo la solución final para semejante personaje, pero a Santiago Vega ni lo tocaron. Por ahí se lo ve, ahora usa anteojos negros y camisas polo aunque no habla más de Conti. Dicen que a Ramón Paz y Luisa Kaufman los asesinaron en la Ciudad Oculta a la vista de los fotógrafos de Esto. Se los puede ver en tapa, abrazados y semi desnudos, con cientos de hojas sueltas pegadas en la sangre derramada.
La Policía, obviamente, lo niega todo.


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leído el 29 de junio
de 2007 en el
Centro Cultural Pachamama

2 comentarios:

Balaoo dijo...

¿En serio?

Funes dijo...

tejuro
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tejuro
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